domingo, 24 de febrero de 2008

recital XXIII



No quiero llorar, Luna del alma,
Testigo de las tristezas, y de los secretos.
tanto fueron las sorpresas,
Que lo deje llevar, hacia muy lejos.
Porque tanta fue la dulzura, que fue el reflejo a otros reflejos.
A tu lado las mil estrellas, A tu lado. El universo entero.
brillante y dulcemente lejana,
y Palpitado en nuestros filosoficos besos.

Luna del alma, aun sigues dormida.
aun llueve en el mas grande vacío.
Tiemblan los cuerpos, duelen las mismas heridas;
Lejana, eras. Y no escucharía mas tu canto de las alegrías.

Si estuvieras nublada, cerraba los ojos, en un descanso largo y puro.

Respiraba el aire permanente de los campos,
e imaginaba que estarías en los sueños dormidos.
Ya no quiero llorar, luna del alma,
No quiero, no quiero mas llorar.

Sentimos dolor,
en una soledad escondida, en tus pensamientos cercanos,
y cubierta por los estrechos caminos de distantes miradas.
En que los momentos, seguiran plasmados como hermanos,
en una noche que los cubre, y en la que el viento los vigila.

Aun sigues quieta, aun llueve en el mas grande vació.
Que seria de tu presencia, que serian de las palabras,
Si tu, no estuvieras a lado mío.

Siempre seguiremos juntos, Abriendo las puertas,
Dejando los recuerdos,
admirado por la tranquilidad purificada de los sueños.

El cielo es largo, tu nos alumbras,
Cada noche que hay cada día, cada noche, de felicidad ardua,
luna y yo.
Es noche y llamado a cada suplica,
y cabalgado hacia la ultima palabra de
extenso amor deseado.
estrellas y universo,
dormidas y cubiertas bajo las flores,
en cada felicidad declamada.
poco a poco tan lejana.

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